Cada época de la historia humana ha sido marcada por una o varias civilizaciones, y es gracias a estas que conocemos acerca de los acontecimientos que se dieron en nuestro planeta mucho antes de nuestro tiempo. Es la cultura lo que hace una civilización, y más específicamente la identificación con esta. La cultura le da a las personas una identidad, un sentido de pertenencia a un grupo, a un hogar. “Una civilización es la entidad cultural más amplia”.

La civilización y la cultura son regidas por ciertos elementos que las hacen evolucionar, como lo son: los valores, las normas, las costumbres y la cosmovisión. Ahora, ¿cómo podemos relacionar el arte con la creación o establecimiento de una civilización? La definición exacta de la palabra Arte es: “el concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea real o imaginario. Mediante recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, el arte permite expresar ideas, emociones, percepciones y sensaciones”. Es lógico interpretar de ésto que el hombre ha usado el arte como un medio para expresarse y también es lógico asumir que esta expresión se ven muy influenciada por las circunstancias que rodean al artista. El arte puede ser una de las mayores herramientas para interpretar las circunstancias en las que se encontraba el mundo en una época determinada, nos puede llevar a sacar conclusiones acerca de la manera en que vivían, en qué consistía su religión, cuáles eran sus valores y muchas de las características que nos indican la existencia de una civilización antigua. Pero además de ayudarnos a identificar una civilización, también puede ser una herramienta para difundir o establecer la idea de una nueva civilización. El arte es un medio de expresión, y la mejor manera de difundir ideas, opiniones, nuevos concentos y e ideales. El arte es la base de la cultura, es el portal del pensamiento, y por lo tanto, el pilar principal de toda civilización.

Actualmente, en la era de la tecnología, esto es más cierto que nunca. Nuestros pensamientos, nuestras creencias y nuestras vidas se ven moldeadas y modificadas por los programas de televisión que vemos, las películas que pasan en el cine, los libros que leemos y las obras maestras que contemplamos. La voz de los creadores viaja a través de sus trabajos y nos abre las puertas a otras formas de pensar, de ver el mundo y de aprender. Sin importar que tan arraigadas sean nuestras creencias, solo hace falta leer unas cuantas palabras, oír una melodía, o ver una película, para que nazca la semilla de la duda en nuestro pensamiento. El arte deja de ser un medio de expresión en las manos de un gobierno que intenta implementar una ideología. Pasa a ser una forma de hacer propaganda para promover el movimiento, y sobre todo para controlar a la gente. La creación artística es un arma de doble filo, y puede ser tan peligrosa como es salvadora. El arte es vehículo de la cultura, y por lo tanto tiene el poder de regir a una sociedad.

A través de los años, el arte ha sido un canal de comunicación para la humanidad. Los hombres lo usan para entender, expresar, para escaparse de la realidad y también para encontrarla. No es solo un medio de entretenimiento, es una herramienta de control, de influencia y una forma de protesta única e infalible. El mundo cambia, y junto con el, los seres que lo habitamos. Nuestros pensamientos y creencias evolucionan, se transforman, desaparecen y renacen, y por lo tanto lo mismo ocurre con la creación artística. El arte es un reflejo de los movimientos del mundo, de sus épocas y acontecimientos. Si el mundo se encuentra en guerra, el arte también lo estará.

Durante el Imperio Bizantino se dio la Crisis Iconoclasta, durante la cual se impone la prohibición de realizar imágenes religiosas por todo el territorio imperial. La religión se impuso sobre la creación para lograr sus metas, y de cierta manera controlar a las personas. Durante la Alemania Nazi, Hitler utilizó al máximo el arte para difundir su cosmovisión, usándolo para plasmar los principios de la ideología nazi. Esta vez, fue la política la que se impuso sobre el arte. No importa si es por razones políticas, religiosas o sociales, el arte nunca puede faltar en el desarrollo de una sociedad.

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